Para perderse entre un montón de ámbitos hacia donde las palabras me dejen llegar:
Actualidad, curiosidades, cultura, viajes, moda, recetas...

domingo, 13 de septiembre de 2015

¿A QUÉ HUELES?

Lo admito. Soy una enamorada de los olores. Los buenos olores, claro está. Me gusta cómo huelen el mar, los árboles, las flores, el café recién molido. También me gusta el olor de los libros viejos, de la tapicería de un coche nuevo o de una comida recién preparada. 

Me encanta la gente que huele bien, que desprende un olor natural y se le reconoce fácilmente por este. Admito que me encanta la combinación de hombre trajeado con unas gotas de colonia fresca...

Muchas veces el olor natural es fruto del uso de alguna colonia o crema hidratante. Sin embargo, aunque haya muchos perfumes o cremas a la venta, siempre van a oler un poco distintos según el tipo de piel al que se le aplique, ya que cada persona adquiere un olor particular que va asociado a su personalidad. 

Este olor diferente entre unas personas y otras es debido a factores como nuestra alimentación, clima, temperamento o edad. Además, cada piel contiene de forma natural un cóctel químico particular que deja un rastro de aroma irrepetible. Así, al juntarse los perfumes con el olor corporal de una persona adquieren vida propia y crean una seña de identidad única.

Otros de los olores que me gustan son los que van asociados a lugares como por ejemplo la casa de una amiga, una iglesia, el colegio, la universidad o la cafetería de al lado de tu casa. Es como si el olor de estos lugares te estuviese dando la bienvenida tan pronto los pisas.

En la actualidad hay muchas formas de, digámoslo así, "comprar un buen olor". A los  clásicos perfumes, colonias o aguas de colonia podemos sumarles las cremas hidratantes corporales, geles de ducha o champús para el cabello. Para nuestro hogar, podemos encontrar en el mercado un sinfín de ambientadores o productos de limpieza que desprenden un delicioso aroma. Y para nuestra ropa… ¿Qué mejor que un fresco suavizante?

Estos son algunos de mis productos comprados recientemente que desprenden un rico aroma...

1. Gotas de Mayfer. Es un agua de colonia fresca que recuerda a un aroma infantil.


2. Clenosan. Es una crema hidratante corporal de parafarmacia muy fácil de extender.


3. Moussel. Gel de ducha, gel de ducha hidratante, jabón de manos y recambio.


4. Herbal essences nude 0%. Champú y acondicionador.


5. Gal. La clásica vaselina neutra perfumada.

6. Desodorante NIVEA.



Había miles de aromas en su ropa. Olor a arena, piedra, 

musgo. Aún el de la salchicha que había comido semanas 

antes. Solo faltaba un olor, el suyo.

(Del libro "El perfume")

domingo, 30 de agosto de 2015

VOLVER A JUGAR

Era sábado por la tarde y estaba un poco aburrida en casa. No tenía ningún plan para la tarde-noche porque algunos de mis amigos no estaban en Coruña o tenían planes familiares. 

¿Qué hacer? No me apetecía leer ni ver la tele, así que decidí ponerme a ordenar unas cajas grandes de cartón que tengo en la parte superior del armario. Son las típicas cajas donde se guardan los trastos, esas cosas del pasado, de la infancia. Las típicas cajas a las que no se acude con frecuencia y se llenan de polvo enseguida.


Hacía mucho tiempo, podemos decir años, que no las abría y dentro me encontré con un montón de cosas de las que ya casi ni me acordaba que tenía: libros de lectura infantiles, un juego de mesa para aprender inglés, un yoyó, un tres en raya, un disfraz de demonio, alguna ropa de ballet, la figura de mi tarta de comunión o algunos de mis juguetes favoritos, entre los que se encontraban la famosa Gameboy Pocket o el exitoso Tamagotchi de 1997.



¿Quién no recuerda estos dos últimos? Fuimos muchos los que durante la infancia pasamos horas delante de ellos intentando pasar las fases de los juegos o cuidando a nuestra peculiar mascota virtual. Y recuerdo que me divertía muchísimo…



Así fue que me dio por revivir esa fase de la infancia y me puse a jugar como una niña. Primero le puse unas pilas al Tamagotchi y enseguida se puso a funcionar. Y del huevo salió la peculiar mascota que sigo cuidando desde hace tres días. Después, encendí la Gameboy y me puse a jugar con varios de los juegos que conservaba. Lo cierto es que me fue muy bien, es como si no hubiese perdido las habilidades de juego que tenía de antaño…

¿Y a quién no le gusta sentirse niño otra vez? Yo te invito a ello, a que remuevas entre tus recuerdos de la infancia y rememores esa época de la vida en la que jugar era lo principal y los problemas, prácticamente inexistentes...

martes, 30 de junio de 2015

EL PEQUEÑO COMERCIO

Cada vez me gusta más huir de las grandes multinacionales y descubrir el encanto de las tiendas pequeñas, ya sean de firmas conocidas o no. Pensamos que ahorramos más comprando en las grandes superficies pero lo cierto es que no es siempre así.

Estos últimos meses he descubierto en A Coruña un montón de tiendas pequeñas en las que nunca había entrado o de las que, simplemente, desconocía su existencia. Las descubrí porque quería comprarme un atuendo original y elegante para la boda de mi hermana que se alejase de las típicas tiendas de moda que todos acostumbramos a visitar. No fuera a ser que coincidiese con alguna invitada en ese día tan especial…

Después de mucho mirar durante estos meses, me decanté por un mono rojo muy elegante de la firma Alba Conde. No era lo que tenía en mente pero al final me convenció porque era un modo de huir de los típicos "vestidos de princesita", es decir, todos aquellos vestidos que llevan algo de pedrería y tienden a ser largos.

Así, en su búsqueda, pude entrar y conocer un montón de tiendas interesantes que me enamoraron y cuyas dependientas se mostraron muy atentas y amables en todo momento. Estas son algunas de ellas:


Se pueden encontrar tanto prendas de uso cotidiano como prendas de fiesta. No vende mucho complemento y los precios son altos, en general. Como he dicho antes, aquí compré un mono muy elegante para una boda. El trato fue muy cordial en todo momento.



2. Cocó.

No cuenta con una página web oficial. Sin embargo, tiene tiendas en A Coruña y Orense. Es una tienda preciosa y con buenos precios. Vende mucha prenda de fiesta, así como complementos. Aquí me probé un montón de vestidos que, en un principio me parecían ideales pero que, puestos, no me sentaban nada bien. En general,no me gustaron porque tenían mucha pedrería.







Es la famosísima firma que le gusta llevar mucho a famosas como Paula Echevarría.Visité la tienda que la firma tiene en A Coruña y debo decir que los vestidos de fiesta que allí vi me dejaron horrorizada. Me gustó mucho más la ropa casual que tenían.


Conocí esta firma en el otoño de 2007, cuando mi bailarina de ballet favorita, Tamara Rojo, ejerció de modelo para promocionar la colección de otoño e invierno de ese mismo año. Vistió las prendas de un modo tan elegante y con tanta clase que la firma quedó grabada en mi cabeza como creadora de colecciones muy sofisticadas.

Visité la tienda que la firma tiene en Plaza de Lugo y aunque vi un par de vestidos que me gustaron (con precios elevados, debo decir) lo cierto es que ya no tenían mi talla o bien no los veía demasiado de fiesta, sino más casual.

 



5. Maje.

Conozco dos tiendas en toda A Coruña. Entré también en busca de un vestido de fiesta pero no me probé ninguno porque no me convencieron en absoluto. Debo decir también que fue una de las últimas tiendas que visité en estos meses y que muchos vestidos ya se habían vendido o ya no quedaban tallas.

Estos son algunos vestidos que se pueden encontrar en su página web:


6. Sandro.

No tiene página oficial pero cuenta con una colección muy elegante.


7. Velvet.

Es una tienda ideal y la chica que la atiende no puede ser más amable. Tiene un montón de vestidos y complementos de fiesta. Trabaja diferentes marcas, sobre todo, la conocida marca NAF NAF. Aquí me compré un vestido muy sencillo de color melocotón para la boda de unos amigos que tengo en septiembre.


sábado, 13 de junio de 2015

CUIDARSE

Las revistas ya llevan más de un mes anunciando que se acerca el verano y, con ello, la famosa operación bikini. La obsesión por las dietas y el ejercicio físico comienza a ser el tema recurrente entre sus páginas. Y es que todos, tanto ellas como ellos, queremos estar perfectos para lucir traje de baño y modelitos de verano. Y si tiene lugar algún evento social como bautizos, comuniones o bodas queremos que el vestido o traje de gala nos siente como un guante.


¿Qué pasa pues el resto del año? ¿Creéis que la gente pasa olímpicamente de cuidarse y espera a un par de meses antes del verano para ponerse a tono? Yo personalmente pienso que no es así. Pienso que eso ocurría más hace algunos años que ahora. Creo que la cultura de cuidarse y mimarse se ha extendido entre la población en los últimos años y que la gente trata de mantenerse a tono durante todo el año para sentirse bien en cada época y no solo en verano.




Yo personalmente, soy de las que me gusta cuidarme durante todo el año. Sin ser excesiva en los cuidados, me gusta comer sano, hacer deporte y cuidar mi pelo y mi piel con buenos productos.

COMER SANO

Tras la vuelta de mi estancia en Alemania mi alimentación ha cambiado ligeramente. De cocinar platos sencillos y ligeros a la plancha, vapor o al horno, he pasado a comer platos  más elaborados con salsas o especias cocinados por mi madre. A veces incluso, comemos dos platos, cuando hay alguna sopa o puré. Además, mi consumo en pescado, mi comida favorita, ha aumentado. En Berlín comprar pescado fresco era toda una odisea, pues no se encontraba en todos los supermercados y su precio era más que disparatado. Yo me hacía con los congelados, sobre todo con salmón y atún, y aún así su sabor no se podía comparar con el delicioso pescado gallego que se puede comprar aquí.



La suerte de estar en casa es que yo apenas cocino y mi madre es la que siempre nos pone el plato encima de la mesa. Es la típica madre que adora su papel de ama de casa y ayudarla en la cocina no le va demasiado bien. No tiene paciencia para enseñar así que yo me limito a poner la mesa…


Debo admitir que cocina estupendamente e intenta hacerlo de una manera sana. Le gusta cocinar variado y alternar la carne con el pescado y los huevos. Además, no abusa de grasas ni sal. De vez en cuando tira un poco de la repostería haciendo un bizcocho de maíz o unas deliciosas magdalenas caseras. En casa, es ella quien cuida de que nuestra alimentación sea lo más sana posible comprando así productos light o bajos en sal . Y lo mejor es que lo consigue.

HACER DEPORTE

Siempre me ha gustado hacer deporte y lo cierto es que lo practico desde chiquitita. Primero gimnasia rítmica, luego baile moderno y finalmente mi gran pasión y a la que más años he dedicado, la danza clásica. Tras dejar de bailar en el año 2010, pues los compromisos laborales me impidieron continuar con la rutina tan exigente del ballet clásico, siempre he seguido ligada al deporte: pilates, yoga, natación, running, máquinas en el gimnasio…Y es que todo este deporte me ha ayudado a no perder ni la flexibilidad, ni la fuerza ni el equilibrio alcanzado en mis años de ballet. 




Sin embargo, hoy día puedo decir que mi mayor deporte es caminar. Intento ir caminando siempre a todos los lugares y evitar el transporte público, pues mi ciudad de A Coruña es pequeña y fácil de recorrer. Aunque me gustaría contar con una bicicleta, lo cierto es que en esta ciudad hay pocas zonas habilitadas para ella y conducir por el carril de los coches se hace bastante peligroso. Al contrario de otras ciudades, los coruñeses no estamos acostumbrados a este medio de transporte y somos bastante reacios a tenerlas en carretera.



CUIDAR EL PELO

Para muchos, el cabello es uno de los mayores atractivos físicos de una persona, especialmente el de la mujer. Hoy día la mayoría de las adolescentes que vemos por la calle lo lleva suelto, largo y planchado. Podemos decir, al estilo del famoso "pelo Pantene". No obstante, a los chicos también les gusta presumir y cambiar de corte de pelo y cada vez más comienzan a utilizar productos específicos para su cuidado.


A mí me gusta mucho cuidarme el pelo y para ello visito regularmente la peluquería a sanearme las puntas o hacerme algún pequeño cambio tipo ponerme flequillo o hacerme más capas. En casa, y aunque varío de vez en cuando, uso champú Pantene y crema o mascarilla de la marca Deliplus. De ponerme mechas no quiero oír hablar, pues las tuve y me aburrí enseguida de ellas. Para taparlas, me teñí con un color más oscuro que el mío natural y me quedó un tanto artificial... Ahora que se me ha ido ese tono más oscuro ya solo me quedan las mechas por la zona de las puntas, al estilo californianas, y menos mal que cada vez que me corto el pelo ya queda menos para que se me vayan. Opino que cuanto más se retrase la tarea de teñirse el pelo mejor que mejor. No hay nada como el color natural del pelo mismo y no tener que estar pendiente del tinte a cada paso.

CUIDAR LA PIEL

Es el cuidado en el que obtengo un suspenso seguro. Me hidrato el cuerpo con poca frecuencia y trato mal la piel de mi pobre cara porque siempre estoy encima del grano o punto negro y me dejo unas marcas horribles. Antes esto me ocurría mucho en la espalda y ahora no me la toco prácticamente.


Aunque me encantaría hacerme la depilación láser, vistos los maravillosos resultados que muchos obtienen, yo sigo con la clásica depilación con cera caliente en la peluquería. Así, una vez al mes visito a mi esteticista y peluquera Pili y me depila siempre labio, piernas y brazos. Las cejas me las hago yo, al igual que ingles y axilas. La sensación postdepilación es genial, sobre todo en los brazos…

La belleza es ese misterio hermoso
que no descifran ni la psicología ni la retórica.
(Jorge Luis Borges)

sábado, 11 de abril de 2015

DE BODA EN BODA

Nos hacemos mayores. Las relaciones de noviazgo van cumpliendo años y el amor se va afianzando. Los compromisos matrimoniales comienzan a ser los protagonistas en la pareja. Ya sea por la Iglesia o por el Juzgado, lo cierto es que en mi entorno huele ya a boda para alguno de mis familiares o amigos. Y aunque a mí aún no me toque ser la protagonista del bodorrio, yo, más que encantada con las noticias ajenas. 

No puedo negar que me encantan las bodas, y es que es una noticia maravillosa que dos personas que se quieren se prometan para siempre, para compartir toda la vida juntas. Para pasar por momentos buenos y otros malos, y para convertirse, tal vez, en padres de alguna que otra criatura.

En toda mi vida "solo" he asistido a tres bodas que recuerdo perfectamente: la de mi tía Irene, la de mi prima Elvira y la internacional boda de mi amiga polaca Mirella del pasado año. Este año se sumarán dos bodas más a esta pequeña lista: la esperadísima boda de mi querida hermana y la de dos amigos de toda la vida del colegio, la de Manuel y Adriana. Las fechas están ya más que fijadas: el 14 de agosto y el 5 de septiembre de este mismo año.

Como suele decirse, el hecho de casarse tiene que apetecer a la pareja muy mucho, pues el tema organizativo supone mucho trabajo (hacer las invitaciones y avisar a la gente del evento, elegir restaurante, acudir a los cursillos prematrimoniales para la pareja que se case por la Iglesia…) y un gran desembolse de capital (vestido, comida, fotógrafo, autobús, chófer, flores…).

Las bodas también suponen un desembolse de dinero para los invitados. En algunas ocasiones son estos los que preferirían no haber sido invitados para no tener que meterse en gastos de regalo, vestido, viaje etc. Sin embargo, aunque al comienzo de conocer la noticia esto pueda dar al invitado un poco de pereza, lo cierto es que la ocasión suele merecer la pena y el escoger traje o regalo pueda ser incluso divertido. Y normalmente lo más agradable es poder reunirse con los familiares y amigos el día de la boda para ponerse al día de todas las noticias personales.



 






Cuando te das cuenta que quieres pasar el resto de tu vida con una persona, quieres que el resto de tu vida empiece lo antes posible (CRISTAL, Billy).

martes, 31 de marzo de 2015

¿CÓMO DICES?

Ayer lunes me tocó ir a la peluquería a sanearme un poco el pelo, pues tenía las puntas bastante estropeadas y el flequillo muy largo. Como no soy de ir a un sitio fijo, esta vez me decanté por ir a una peluquería que está cerca de mi casa, Solymar. Hacía muchísimo que no la pisaba y cuando entré no recordaba a ninguna de las peluqueras. Como me atendieron enseguida, no me dio tiempo ni siquiera de echarle un ojo a las típicas revistas del corazón que siempre tienen las peluquerías. 


Aunque reconozco que no soy muy dada a hablar en la peluquería, sí me gusta que la peluquera me aconseje sobre un estilo u otro para darle un aire diferente a mi corte de pelo. No suelo arriesgarme mucho con los cortes pero sí me gusta que los demás noten que he pisado una peluquería. Que si esta vez con flequillo entero o de lado, que con capas o sin capas, que si las puntas en recto o en pico… Yo me muevo por estas variables y como esta vez no lo tenía muy claro iba con la idea de preguntarle a la peluquera.

Había tres chicas trabajando cuando llegué y recuerdo que la que me lavó el pelo utilizó un champú de olor a frambuesa que me encantó. Tras decirme la típica frase de peluquera "Ya te hacía falta darle un corte" y rechazar su oferta de echarme una mascarilla por la que me cobraría, me sentó en el tocador y me desenredó el pelo. Luego me atendió otra peluquera que, para mi sorpresa, resultó ser sorda. Aunque de apariencia física más que normal, me di cuenta de que no oía porque le costaba articular las palabras al hablar. No entendía casi nada de lo que me decía y finalmente nos fuimos entendiendo por señas.


Terminé indicándole que me cortase un poco las puntas y el flequillo. No quería arriesgar demasiado diciéndole que me cortase a capas por si no me entendía. Así, en silencio, terminó su trabajo. Debo reconocer que la situación, de un poco de impotencia, me incomodó un poco porque no podía entablar la típica conversación peluquera-clienta en la que me asesorase como era debido. Pero lo que hizo, lo hizo bien, de eso no hay queja.

Esta chica me dio mucho que pensar porque sabe Dios las dificultades con las que, la pobre, se ve rodeada cada día por carecer del sentido auditivo. Tanto en su vida personal como en su vida privada. Yo no me puedo imaginar mi vida sin oír una voz, una canción, los ruidos de la calle… Estoy acostumbrada a que no me falte de nada, a contar con todas las facilidades, a tener la fortuna de no tener este tipo de dificultades. Y encontrarme con personas que tienen este tipo de problemas me entristece y me pone los pelos de punta. Estoy segura de que la vida para ellas es el doble de complicada que para mí, aunque ya estén acostumbradas a vivir así.


Si mal no recuerdo, ayer fue la primera vez con la que me topé una persona sorda en un trabajo normal y me pareció fenomenal que pudiese trabajar allí y sentirse perfectamente integrada. Aunque supongo que la situación con el cliente puede llegar a ser un tanto incómoda, lo cierto es que solo se necesita un poquito más de paciencia para lograr la comunicación. De hecho, la situación me recordó a la primera vez que fui a la peluquería en mi año Erasmus en Austria. No hablaba bien alemán y tuve que explicarle con señas cómo quería el corte de pelo. 

Si de algo recuerdo a las personas sordas es como docentes de un curso de lengua de signos que hice en el año 2010. Aquí pude aprender mucho sobre este colectivo. No solo de su complicado sistema de signos, sino de su vida cotidiana. Muchos habían conseguido llevar una vida normal, incluso habiendo formado una familia.

Lo importante no es escuchar lo que se dice, sino averiguar lo que se piensa.
(Juan Donoso Cortés) 

domingo, 29 de marzo de 2015

TATUAJES

¿Te gustan los tatuajes? A esta pregunta la respuesta suele ser un sí o un no absoluto, pues tatuarse no pasa indiferente a nadie. Tatuarse es algo que está de moda desde hace ya varios años, y es que los tatuajes son algo muy particular y personal. Nadie se tatúa sin pensarse varias veces qué le apetece escribirse sobre su piel, dado que es algo que, si uno no se somete a un tratamiento específico para quitárselo, perdura para siempre en la piel del tatuado.

Son muchas las zonas de la piel donde hacerse un tatuaje. Algunas de las más demandadas hoy en día son quizás la espalda, la barriga, las muñecas, el talón, el pie y el brazo. Aunque hay muchos motivos para tatuarse, entre los más típicos se encuentran la mariposa, el sol, la luna, la estrella, las letras individuales, los nombres o alguna que otra frase célebre.



 


Desde mi punto de vista, hay quien abusa de los tatuajes. Y este abuso hace que los tatuajes pasen de la sofisticación a la vulgaridad. No hay más que pensar en personajes conocidos como David Beckham, tatuado por todas partes de su cuerpo y donde cada uno de sus tatuajes tiene un significado específico como el nombre de sus hijos.

Aunque reconozco que nunca me he considerado partidaria de hacerme un tatuaje, la idea de hacerme uno comenzó a rondarme en mi cabeza durante mi estancia en Berlín. Es una ciudad donde está muy de moda, prueba de ello son las numerosas tiendas donde puedes hacerte con uno de ellos. Fue concretamente en verano cuando empecé a pensar en ello, cuando trabajaba en Calzedonia y podía ver el cuerpo tatuado de muchas de mis clientes en los probadores. Algunos eran grandes, verdaderas obras de arte. Otros, sin embargo, pequeñas discreciones que le daban un aire muy chic a la persona.

Así que decidí hacerme uno. Sobre el tamaño, no dudé: sabía que quería algo pequeño y muy discreto. La zona ya fue otro cantar pues me gustaban varias como la muñeca, el talón o la espalda. Finalmente me decidí por el pie, por una parte muy discreta que no estuviese a la vista para que no terminase aburriéndome. Una vez elegida la zona pensé mucho sobre en qué tatuarme y tras meditarlo me decanté por una letra específica del alfabeto alemán, la Eszett: ß. Es una letra muy característica del alemán que equivale a dos "ss" y se utiliza en palabras como Spaß (broma). Así, aprovechando que tiene forma de "b", decidí tatuármela y atribuir a su significado palabras que quedasen para el recuerdo: Berlín, Belén, ballet.


Y con esta frase hecha os dejo…¡Animaos a tatuaros!