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domingo, 29 de marzo de 2015

TATUAJES

¿Te gustan los tatuajes? A esta pregunta la respuesta suele ser un sí o un no absoluto, pues tatuarse no pasa indiferente a nadie. Tatuarse es algo que está de moda desde hace ya varios años, y es que los tatuajes son algo muy particular y personal. Nadie se tatúa sin pensarse varias veces qué le apetece escribirse sobre su piel, dado que es algo que, si uno no se somete a un tratamiento específico para quitárselo, perdura para siempre en la piel del tatuado.

Son muchas las zonas de la piel donde hacerse un tatuaje. Algunas de las más demandadas hoy en día son quizás la espalda, la barriga, las muñecas, el talón, el pie y el brazo. Aunque hay muchos motivos para tatuarse, entre los más típicos se encuentran la mariposa, el sol, la luna, la estrella, las letras individuales, los nombres o alguna que otra frase célebre.



 


Desde mi punto de vista, hay quien abusa de los tatuajes. Y este abuso hace que los tatuajes pasen de la sofisticación a la vulgaridad. No hay más que pensar en personajes conocidos como David Beckham, tatuado por todas partes de su cuerpo y donde cada uno de sus tatuajes tiene un significado específico como el nombre de sus hijos.

Aunque reconozco que nunca me he considerado partidaria de hacerme un tatuaje, la idea de hacerme uno comenzó a rondarme en mi cabeza durante mi estancia en Berlín. Es una ciudad donde está muy de moda, prueba de ello son las numerosas tiendas donde puedes hacerte con uno de ellos. Fue concretamente en verano cuando empecé a pensar en ello, cuando trabajaba en Calzedonia y podía ver el cuerpo tatuado de muchas de mis clientes en los probadores. Algunos eran grandes, verdaderas obras de arte. Otros, sin embargo, pequeñas discreciones que le daban un aire muy chic a la persona.

Así que decidí hacerme uno. Sobre el tamaño, no dudé: sabía que quería algo pequeño y muy discreto. La zona ya fue otro cantar pues me gustaban varias como la muñeca, el talón o la espalda. Finalmente me decidí por el pie, por una parte muy discreta que no estuviese a la vista para que no terminase aburriéndome. Una vez elegida la zona pensé mucho sobre en qué tatuarme y tras meditarlo me decanté por una letra específica del alfabeto alemán, la Eszett: ß. Es una letra muy característica del alemán que equivale a dos "ss" y se utiliza en palabras como Spaß (broma). Así, aprovechando que tiene forma de "b", decidí tatuármela y atribuir a su significado palabras que quedasen para el recuerdo: Berlín, Belén, ballet.


Y con esta frase hecha os dejo…¡Animaos a tatuaros!

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