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miércoles, 1 de junio de 2016

BIENVENIDO, JUNIO

                                          (Oda al verano, de Pabo Neruda)

Verano, violín rojo, 
nube clara, 
un zumbido de sierra 
o de cigarra te precede, 
el cielo abovedado, 
liso, luciente como un ojo, 
y bajo su mirada, verano, 
pez del cielo infinito, 
élitro lisonjero, 
perezoso letargo 
barriguita de abeja, 
sol endiablado, 
sol terrible y paterno, sudoroso 
como un buey trabajando, 
sol seco en la cabeza 
como un inesperado garrotazo, 
sol de la sed andando 
por la arena, verano, 
mar desierto, el minero 
de azufre se llena 
de sudor amarillo, 
el aviador recorre 
rayo a rayo 
el sol celeste, 
sudor negro resbala 
de la frente a los ojos 
en la mina de Lota, 
el minero se restriega 
la frente negra, arden 
las sementeras, 
cruje el trigo, 
insectos azules 
buscan sombra, 
tocan la frescura, 
sumergen la cabeza 
en un diamante. 
Oh verano 
abundante, 
carro de manzanas 
maduras, boca de fresa 
en la verdura, labios 
de ciruela salvaje, 
caminos de suave polvo 
encima del polvo, 
mediodía, tambor 
de cobre rojo, 
y en la tarde descansa 
el fuego, el aire 
hace bailar 
el trébol, entra 
en la usina desierta, 
sube una estrella 
fresca por el cielo 
sombrío, crepita 
sin quemarse la noche 
del verano. 

La entrada de este primer día de junio la quería abrir con los versos de uno de mis poetas favoritos, Pablo Neruda. Su poema me transporta a un verano cálido y mágico, muy distinto al que solemos vivir en Galicia. Aquí tenemos los días contados en los que brilla el sol. Y como hoy ha decidido brillar un poquito, me he acordado de escribirle unas letras al verano.

Reconozco que me encanta el verano, más que cualquiera otra estación del año. Me gusta la idea de vestir ropa ligera, tomar ensaladas frescas y helados y tumbarme al sol en la playa con un buen libro en la mano. También me gusta tomar café con hielo en las terrazas, rodeada de la familia o de los amigos, y salir una noche de cócteles un tal sábado por la noche. Para mí estos pequeños detalles simbolizan el encanto de un buen verano. Y así, hoy me he animado a ponerme un vestido y a pintarme las uñas de verde agua porque ya respiro los primeros rayos de sol en la ciudad.

Y a ti, ¿qué imágenes te transportan al verano? Estas son las mías:








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